Para cumplir un proceso de añejamiento, el tequila blanco se deposita en pipones o barricas, donde la bebida madura un tiempo variable, según el tipo de tequila que se desea obtener. Para los tequilas reposados y añejos, necesariamente deben utilizarse barricas con una capacidad máxima de 600 litros, que se guardan en bodegas durante le período de maduración.

 

Las barricas en las que el tequila madura suelen ser de roble blanco, americano o francés, lo que da a la bebida su color dorado. Pueden ser nuevas o previamente utilizadas para otro tipo de bebidas. También pueden haber sido sujetas a un tratamiento de tostado o de quemado, que transmitirá características distintas al tequila.

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